
Los arrieros: durante siglos fue un oficio muy normal para comerciar con las mercancías de un lugar a otro. También con reatas de caballerías a ferias y mercados para su venta. Tenían fama de bebedores si que en las posadas corría el vino con abundancia y se corrían buenas bromas con las chicas que atendían estos establecimientos que en este mundo de hombres estaban curadas de espanto, consecuencia lógica de catar el vino generosamente, se les soltaba la lengua y echaban votos y reniegos.
Al que le gustaba correr mundo y aventuras el oficio de arriero le quedaba ni pintado
Aunque era duro por que haga frió o calor con lluvia o nieve, andar siempre por los caminos, a veces ni eran seguros ni cómodos.
Hoy en día por ejemplo los camioneros son los que han sustituido a estos arrieros con sus enormes cargas de toda clase de mercancías, los aviones de carga, los barcos.
Entonces ni habia radio, ni televisión, ni teléfono móvil pero salían los hombres a trabajar con las alforjas o el zurrón siempre con la bota de vino, Tampoco existía la cerveza, pero a todo el que pasaba por el tajo se le ofrecían un trago y entablaban conversación, y al tiempo descansaban un poquito y se hacían amigos, a veces era gente que ni se conocían pero ese compañerismo que existía con la bota era muy bonito. Se valoraba el tiempo como ahora la gente vivía con mas tranquilidad y hoy las prisas son mas corrientes y siempre mirando la hora.
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