
Venía envuelto en celofán como las galletas, y se parecía mas a un sistema de tortura que a un método de higiene.
Era de color marrón. Ideal para disimular el contenido que se depositaba en él, y tenía dos caras claramente diferenciadas, una era brillante que tenía una gran capacidad de untarte los mofletes del trasero, ya que lo que se entiende por absorción nada de nada, y la otra era lo mas parecido al papel de lija, dependiendo de las sensaciones que buscara su usuario, se podía utilizar una u otra.

Con el tiempo llegó a modernizarse para competir con el resto de marcas, cambiando el color y con varias texturas, pero por suerte fué un invento que tuvo los días contados.
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