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Es una asociación-Sociocultural que nace para difundir y recopilar la Historia de Tarifa.Esta la hacemos entre todos. Nuestra dirección es: baluarte-tarifa@hotmail.com Estamos trabajando en una página oficial para Baluarte. De momento este es un blog vinculadO a ella y con artíiculos firmados personalmente.

lunes, 13 de enero de 2014

Tarifeños de Hoy y de Ayer: Don Rafael Chamizo y la zapatería de Damián



NUESTRA MEMORIA

Tarifeños de hoy y de ayer

Por: Francisco Javier Terán Reyes

Tarifa nuestro pueblo, como me gusta llamarlo a mí, es sumamente rico en experiencia humana y existen grandes tarifeños que marcaron a los suyos con sus huellas. Como suele suceder en la mayoría de los pueblos, viven una serie de personajes que se hacen populares por diversos motivos. Personajes de todo un pueblo, que sea cual sea su índole, con sus virtudes y defectos, con su ingenio, brillo o tragedia están reconocidos en la mente de todos los tarifeños. Hombres y mujeres de gran valor, que brillan y han brillado en actividades muy diversas: artesanos, médicos, agricultores, practicantes, maestros, escritores, artistas, políticos, intelectuales y de todos tenemos un pequeño álbum en la memoria, pero también están los que sin haber recibidos dones en vida, convirtieron su manera de vivir en toda una aventura digna de ser contada. El propósito de estas líneas es ir al rescate de esa vida, al rescate de esos hechos, y de manera sencilla rendirle pleitesía tarifeña.

Don Rafael Chamizo y la zapatería de Damián

En una de las calles más famosas y largas de Tarifa, en la calle de la Virgen de la Luz, aquella que es tan coqueta y que baja de la Puerta de Jerez hasta la Calzada, se nos abría la antigua zapatería de Rafael Chamizo Ortega, zapatería conocida popularmente como la de Damián. En esa entrañable calle comercial, pequeña, estrecha y llena de soportales se encontraba Damián, quien se ha preocupado de calzar a gran número de familias tarifeñas, tanto a mayores como a pequeños.

Don Rafael se curtió en dicho oficio de zapatero con apenas 5 añitos, casi al nacer, pues en 1939 cuando su padre ya abrió la zapatería actuando de cortador de pieles para que sus tíos fueran montando el buen calzado, el pequeño Rafael ya correteaba por el mostrador de un lado para otro. Seguro que muchos tarifeños tendrán en la retina la década de los años 70 y 80, cuando Rafael, acompañado de su hermana Pepa Chamizo Ortega y la que es su mujer, Petra Santamaría, atendían a la mayoría de tarifeños en ese pequeño cuartito de la calle de la Luz.

 Una vieja puerta marrón de madera que poseía una pequeña chapa metálica con remaches que se lustraba con “sidol” y unos pocos escalones que daban acceso a la tienda. Además su zapatería poseía unos escaparates a ambos lados de su fachada, más otro pequeño escaparate que existía cerca del rinconcito de cerámica de nuestra Virgen de la Luz. Rafael, muy aficionado al ciclismo, pues fue uno de los primeros que tuvieron bici de carrera, era muy meticuloso con su trabajo, hasta tal punto que revisaba la colocación de las etiquetas y precios de su escaparate, para que siempre estuvieran perfectamente ordenados.

Por aquél entonces las botas se hacían a mano y eran muy famosas esas que “gastaban los chiquillos”, unas botas negras con suela de caucho negro. Sencillamente, la chiquillería de hace algunos años les ponían tachuelas a esas botas para poder jugar a resbalarse por las cuestas. También se traían sandalias de goma, las típicas alpargatas de esparto; las botas camperas y un sinfín de zapatos que venían muchos de ellos de Palma de Mallorca. Antes, alrededor de los años 80, un zapato bueno te costaba a precio de costo unas doscientas cincuenta pesetas, cuando ahora el mismo zapato de calidad te puede costar unos 120 euros. La calidad de antes de los zapatos era toda buena, entre ellas podíamos encontrar “Inca, el Gorila, el Avión o Coloma. Coloma era la mejor que había, ya que el zapato era de piel buenísima”. En aquel tiempo se vendían más zapatos de mujeres que de hombres. Ellas eran más de alpargatas, las de suela de goma o de esparto. A esas de esparto se les ponía suela de alquitrán y se les incrustaban piedras permitiéndole a la mujer de paso, el hermoso taconeo.

Como anécdota os puedo contar que su padre una vez compró un camión lleno de zapatillas de gomas y naturalmente, Tarifa se llenó de ellas. Sí, esas zapatillas que han llevado muchos tarifeños, el problema que tenían era que cuando sudaba el pie al caminar, la inestabilidad era bastante constante.

-“Se vendían muchos zapatos antes”-. Don Rafael habrá llegado a vender millones y millones de zapatos, toda una vida dedicada a ello tras el pequeño mostrador con su accesoria, con ese olor a nuevo y con la fotografía al fondo de Crispín, el patrón de los zapateros. Pero Rafael no sólo se dedicó a estar detrás del mostrador, sino que también trabajó de representante y se iba a las tiendas de Facinas con una caja de zapatos de hombre con varias muestras. Ese mismo trabajo ya lo realizó su padre, pero éste se desplazó entonces, no en coche sino en burro. Indudablemente la venta del calzado era muy diferente de si se trataba del marinero que si se trataba del hombre del campo. El hombre del campo se llevaba unas botas de esas de clavos para trabajar la tierra, que se llamaban Borceguies. Y el hombre de la mar, se llevaba sus botas de agua, que por aquel entonces, en España no existían y eran los propios taxistas quienes las traían de Gibraltar.

Pero el zapato que más vendió Damián durante toda su actividad comercial, ha sido el zapato de trabajo, el del albañil. Un zapato cómodo y duradero. También se usaron mucho “las Kun-Fu” o “Safari” y su nombre depende de la procedencia de quién las compre, y me explico: Se les llamaba kun-Fu porque en la popular serie de televisión de esos años, el protagonista las llevaba colgadas al hombro y por ello se le puso ese nombre, aunque es usual conocerlas por diferentes nombres, tales como: las guarras, porretas, puercas, etc.

¿Y quién no ha comprado la clásica babucha de paño en lo de Damian? Esta babucha no podía faltar, una zapatilla que se vendía sobre todo en invierno y más aun durante la víspera de Reyes, dónde les daban las dos de la mañana trabajando.

Tampoco no era raro que apareciese alguien con una cañita como medida de un pie para comprarle unos zapatos a su primo o cualquier familiar. Una de las anécdotas que recuerda Rafael, es aquella de cuando un buen hombre de campo le compró unos zapatos para estrenarlo en una boda, ya que él era el padrino. El domingo por la mañana, el buen hombre aparece en su casa vestido de boda y tó, con los zapatos, pues se había ido directamente de la misa en busca suya, diciéndole que le había vendido un zapato de número diferente al otro y que por eso no se lo podía poner. Inmediatamente Rafael se acercó a la tienda a comprobar el género vendido y vio que no, que lo que le había vendido estaba bien, así que empezó a mirar sus zapatos y volvió a ojearlos, descubriendo que el buen hombre no le había quitado el cartón de dentro…

En esa coqueta zapatería estuvo Rafael hasta su jubilación, allá por el año 2003, donde se cerró a cal y canto. Es frecuente que se recuerde cómo en los buenos tiempos había colas a las puertas del establecimiento para comprar zapatos en las fechas habituales de estreno, es decir, para el Corpus, el Jueves Santo o la Feria, o con motivo del comienzo de las clases, cuando muchas familias se surtían de los célebres “Gorila” para el nuevo curso.. Y como no, Damián, también practicaba algo muy habitual en el pequeño comercio, la costumbre de “apuntar” las compras en una libreta para que después los clientes habituales fueran liquidando los cargos por meses o por semanas, una costumbre que algunas personas siguen practicando incluso hoy en día, pero que antes era muy habitual decir: - ¡Apúntamelo Damián hasta que venga mi mario de la mar!- o bien - ¡Damián déjamelo Fiao!”-

Entre otras anécdotas -ya que 65 años da para mucho- me contó que también la gente devolvía los zapatos a los días siguientes, “ya estrenao” y muchos querían que le devolviesen el dinero, aunque Chamizo les decía que era imposible ya que habían sido usados y era evidente que la mayoría de ellos estaban arañados y gastados. Seguro que muchos se habrán comprado los primeros náuticos allí, los primeros Kiowas o Quiovas negros, los primeros Tórtolas y los primeros zapatitos blancos de comunión. Una zapatería de toda la vida que guardamos con cariño en nuestra memoria, una zapatería por donde pasaba todo un pueblo para arreglarse o comprar unos buenos zapatos. Así valgan estas pocas líneas como reconocimiento cariñoso a este señor y a su negocio que a tantos tarifeños trató, detrás de un viejo mostrador.

Fuentes Consultadas: Testimonio oral Rafael Chamizo Ortega Entrevista realizada por el periodista Shus Terán el 29/05/2003 para el diario Europa Sur.

sábado, 12 de enero de 2013

Fortaleza Califal


Video Fortaleza Califal de Tarifa. Producción y camara M. Alberti. Textos y Voz. Fran Terán.


 Para Tarifaaldia.es

 

domingo, 6 de enero de 2013

Los Juguetes de un día de Reyes

Por Francisco Javier Terán Reyes


Los Reyes de los años 70, no eran lo mismo de los de ahora, y los de mis padres muy alejados de los míos, pero me gustaría hablaros de estos años ya que es mi generación y la de muchos tarifeños.
 
Pienso que mi generación es una de las últimas que jugaron literalmente en la calle, pues allí pasábamos la mayor parte del día. En la calle jugábamos a todo, calle arriba con calle abajo deseando que viniesen las esperadas “Modas”. Me refiero a modas de juegos. Todos jugábamos a lo mismo en Tarifa, era alucinante como exactamente había en tiempo y en forma un espacio por estaciones para las distintas modas de juegos y era muy habitual ver algún chico haciendo el perrito o el trapecio con el fosforito yo-yo-Master.
 
Otra moda fue la de las chapas; los tirachinos; las pistolas de cohetes con esos petarditos rojos que venían en una arandelita circular y que se metía directamente en el sutil artefacto. Los más osados y por norma general los más mayores, para divertirse, fabricaban sus bombas con amoniaco, una bola de papel “arbal” y una botella de plástico. Pero realmente el juego más apasionante era las bolas, para nosotros las canicas. Se jugaba al Cribi y no era raro escuchar a los niños decir “nokilimpio o nokisucio”; “cuarto y mitad” (noki=toque). Recuerdo esas bolas chinas, esas bolas de hueso, los bombos y sobretodo los aceritos, que destrozaban con su golpe cualquier bombo.
 
Ya por las barriadas muchos chiquillos nos agolpábamos para jugar al trompo. Los más agudos, para destrozar trompos le cambiaban la punta por una de punta de caballo, o a lo sumo se cortaba una puntilla y se esperaba al afilador para que la dejase con tanta finura capaz de destrozar cualquier trompo. Por supuesto para defendernos de tal atrocidad de trompo, los demás poníamos chinchetas en nuestra maderilla para paliar tal acoso. Como punto final decorábamos nuestro trompo con esmalte de uñas ,pues pensábamos que le daba una capa más de fuerza, sólo una objeción: si llegabas a jugar en alguna calle, plazoleta o barriada, y no te conocían o te querían gastar cualquier broma pesada, no era raro que apareciese cualquier listillo y gritara: ¡Trompo pintado al tejado! Para que ipsofactamente te lanzara tu maravilloso trompo hacia el tejado más cercano, es decir, te lo “embarcara”, mientras tú mantenías el tipo como podías, quedándote estupefacto, boquiabierto, patidifuso y con cara de pez.
 
Pero los Reyes Magos no siempre te traían lo que le pedíamos, aunque nos conformábamos con lo que amaneciera. Afortunadamente podemos decir en mi generación, más o menos, hemos tenido de todo. El regalo estrella, ya con una cierta edad, era la bicicleta. El día 6 de Enero, con buen tiempo soleado nuestro maravilloso pero descuidado paseo de la Alameda se llenaba de ellas. Las más comunes, las BH y las Orbea, aunque las que partieron “pana” fueron las Motorettas, concretamente las de color rojo, aquellas pesadas como un armario de largos asientos y de respaldo altos y negros. No sé cómo serán las bicicletas del futuro, si serán impersonales, si serán del Decathlon, del Carrefour o de Campito; no sé si llevaran cestita o batería, pero en aquel tiempo quien tenía Una, era lo más. Los modelos iban acordes a tu edad y podían contarse con los dedos de una mano. ¿Quién no se ha montado en una G.A.C Motoretta, en una Rabassa Derbi, o en una Torrot Cross MX? Posteriormente aparecieron algunas más modernas sobre todo la Orbea BMX o la BH Californiana.
 
Dando bandazos de arriba para abajo del paseo, perdiéndonos por los callejones a tal velocidad, no era raro que alternáramos esta actividad a dos ruedas con otra muy divertida, la de tirarnos y hacer carreras por las cuestas con los monopatines. Recuerdo que los críos nos tirábamos por las cuestas con esos monopatines (que entonces no eran skate), eran los famosos “sancheski” naranjas con ruedas negras que acumulaban toda la mierda de la calle y que llegaban a frenar considerablemente su vuelo. Y nos tirábamos por la cuesta cerquita de la maravillosa tienda de Pepe Campo, también nos tirábamos por la cuesta que desemboca por el Café Bar Central, pero sobretodo, por donde más disfrutábamos era por la cuesta de la calle Parras que iniciábamos en la calle Peñita.
 
Ni que decir tiene que andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos, solíamos poner una botella vacía de plástico en la rueda de atrás para que pareciese una moto. (Sabrán de qué hablo). Nos abríamos la cabeza jugando a guerras de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos y al día siguiente todos contentos. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día y sólo volvíamos cuando se encendían las luces. Así, no era raro que todos tuviésemos parches en el chándal por estar habitualmente todo el día tirado.
 
Por fin llegaba el ansiado día de Reyes, previamente nos habíamos pegado más de un mes subiendo en ascensor a la planta de juguetes del popular edificio de Galerías Villanueva. Tambien habíamos pasado embelesado algún tiempo que otro por los escaparates de Trujillo, pero dónde nos habíamos pegado más tiempo aplastando nuestra nariz contra el cristal, fue en ese escaparate de los Villanueva, que llenaba literalmente de juguetes al final de la calle de la Luz. Allí siempre había un tren eléctrico dando vueltas y no era raro ver al mozo de Juan León poniendo un perfecto número en cualquier etiqueta. Nosotros nos quedábamos embobao y luego Andito pasaba un paño al escaparate, para dejarlo perfectamente pulcro y limpio.
 
No tuvimos Playstation, pero sí Spectrum 48 K donde te tirabas toda una hora cargando el juego a través de una cinta de casette y que tenía un pitido insoportable para que al final de la carga fallase. Por increíble que parezca para la generación del CD, nosotros rebobinábamos las cintas, tanto éstas como las de músicas, con el famoso boli Bic del capuchón azul.
 
De los mejores regalos que podíamos encontrar en el día de Reyes era el Cinesic. Uno de los mejores juguetes que han inventado no hace mucho tiempo, pues te permitía controlar el tiempo para adelante o para atrás, ahora lento o ahora rápido y seguro que para muchos sería un preludio de poseer una cámara de televisión casera. Lo malo de este juguete era que gastaba esas pilas grandes que se sulfataban muy rápido si no las quitaba, y claro está, echaba a perder ese maravilloso aparato.
 
Podría hablaros del Scalectrix o del Magia Borras, del Telesketch que se convirtió para algunos en su primer contacto con el Photoshop.; podría hablaros de las tardes lluviosas o frías jugando a Juegos Reunidos, al Operación o inventando cualquier nueva fórmula magistral en el Quimicefa pero entonces la mágica noche de los Reyes perdería la chispa que da el recuerdo de nuestra memoria Permítanme para finalizar una recomendación personal, disfruten de esta noche mágica, aunque pasen los años, nunca pierdan la ilusión y si se pierde acudan a la memoria de nuestra infancia. Feliz Día de Reyes.

viernes, 4 de enero de 2013

LAS CAJILLAS, EL TAJ-MAHAL DE LOS PASTELES Y EL ROSCÓN DE REYES

Las “Cajillas”, el Taj-Mahal de los pasteles y el Roscón de Reyes

 
En los obradores se elaboran los dulces por el maestro confitero, transmisor de saberes y secretos de antigua tradición oral, que han pasado de abuelos a hijos y de hijos a nietos. Ambas pastelerías son sabores de infancia, de dulces, como de otras delicadezas que sólo se gozan en días señalados.

Francisco Javier Terán Reyes

Existe en Tarifa, varias confiterías con encanto. Pequeñas y coquetas, conocidas por todos como las de Bernal, ya que aunque una se llama la Tarifeña y la otra Pastelería Bernal, ambos propietarios se apellidan igual. El solo pronunciamiento de sus nombres nos evoca lo tradicional y se nos hace la boca agua.

La Tarifeña, ubicada desde 1956 en una de las calles más famosas de Tarifa, aquella que le da nombre a nuestra Patrona, la calle de la Luz. La otra pastelería sin duda es, la de “La Calzada”, la de José Bernal, antiguamente conocida como la Gaditana y que no podía estar mejor situada. Ambas se encuentran en el centro y es, sin desmerecer a otras, el mejor escaparate de nuestros tradicionales y apreciados dulces.

En los obradores se elaboran los dulces por el maestro confitero, transmisor de saberes y secretos de antigua tradición oral, que han pasado de abuelos a hijos y de hijos a nietos. Ambas pastelerías son sabores de infancia, de dulces, como de otras delicadezas que sólo se gozan en días señalados.

De nombre destacado en nuestra ciudad, es la antigua “Cajilla” de Tarifa. Un típico dulce de almendra, de tradición andalusí. Un pastel de fina base de harina de trigo sin refinar, con huevos frescos de las últimas puestas. Pasta de almendra en su interior y una tapa de azúcar blanca glaseada. Es natural que esta ambrosía delicada y exquisita no falte en fiestas como celebraciones onomásticas o Navidad. Precisamente este manjar para el paladar solo se fabricaba con la llegada de estas fechas navideñas. Sin embargo la ley de la oferta y la demanda, y una mejora del mercado ha hecho que "la Cajilla" pueda ser degustada durante cualquier época del año.

Las cajillas de Tarifa son el Taj-Mahal de los pasteles. Fantasía de la repostería, donde la almendra se convierte en algo mágico en la boca que te evoca entusiasmo e ilusión traducido en una explosión de sabores que nos traslada a épocas y culturas de donde procedemos y nos llevan a nuestra más entrañable infancia.

La cajilla es frágil como ese palacio blanco, tan frágil que con un sólo dedo derribarías sus torres y empezaríamos a relamer sus dulces muros glaseados. Al igual que el palacio fue un regalo de amor de un sultán en honor a la mujer de su vida, las cajillas de estas pastelerías es una muestra de amor de la familia Bernal a Tarifa. La sensibilidad de este trabajo es traducido aquí en la belleza de los sentidos. Después de esto, no hay duda, que a nadie le amarga un dulce.

El otro gran dulce típico de estas fechas digamos que es el Roscón de Reyes. La tradición del Roscón siempre se asocia a los Reyes Magos, aunque realmente no tiene nada que ver con ellos. No es que vayamos a quitar la mula y el buey, ¡Dios me libre!, sino que cuentan que la tradición de este dulce se remonta a los tiempos del Imperio Romano. En aquél entonces eran unas tortas dulces que se repartían entre la gente. Aquél que encontraba el haba que se escondía en su interior era tratado como un rey el resto del día.
 
Según se dice, al Roscón se le dio esa forma para hacerlo semejante a la corona de un Rey con sus piedras preciosas. A partir del siglo III, esta tradición llegó a Francia y España asimilada por el cristianismo. En aquel entonces se escondía en su interior el haba y una figurita. A quién le tocaba el haba pagaba el Roscón y el que encontraba la figurita era coronado Rey (en su casa) por ese día. En nuestros días, hay zonas en las que se sigue la tradición como entonces y otras en las que ya sólo se introduce la figurita. En este último caso, será cada casa la que tendrá que decidir la finalidad de esta figurita…para ser tratado como un Rey… o para pagar el Roscón.

  Fuente: Francisco J. Terán Reyes

sábado, 24 de noviembre de 2012

Baluarte premia el trabajo de Pepe Muñoz

Miembros de la asociación Cultural Baluarte-Tarifa, familiares de don José Alfonso; compañeros, amigos todos. Es un placer poder estar aquí en este sitio catalogado desde hoy por nuestra asociación como Rincón de Interés Tarifeño, y es un placer doblemente por reconocer el trabajo de manera altruista de don Jose Alfonso Muñoz Alonso, más bien conocido por todos como Pepe Muñoz. Pepe es el mayor de 5 hermanos. Casado con doña María de la Luz Villanueva Escribano trajo al mundo 5 hijos y es abuelo de 5 maravillosos nietos. Pepe Muñoz nació en Gijón, un 22 de Noviembre del año 44, pero con tan sólo 2 o 3 años se vino para Facinas, para acabar rápidamente asentado en la Tarifa milenaria. Pepe siempre ha estado muy vinculado al mundo religioso y siempre ha tenido una gran virtud, su paciencia, la cual es admirable en este pequeño artesano. Trabajó como jefe del departamento de muebles de Galería Villanueva hasta su jubilación, y allí se pegó la friolera de unos cuarenta y tantos años, entre mostrador y despachando a tantos y tantos tarifeños. Cuando alguien pasa por al lado de su patio, entra, y el bueno de Pepe te dice:- Pasa, aquí tienes las puertas abiertas y aquí el rincón de mi Virgen de la Luz- Es por ello que nuestra asociación cultural Baluarte-Tarifa, quiere tener un pequeño y humilde reconocimiento con su autor, por su gratitud, por su disposición hacia el visitante, por su caridad a la hora de colocar tantas y tantas piedras pequeñitas. - “Y es que a Pepe, lo mismo le dá utilizar cáscaras de pistachos, que te pinta piedras al estilo de cualquier mejillón con barbas, lo mismo le dá utilizar tapones de plásticos que chinos de la Caleta” Posee un gran tesoro, pues Pepe Muñoz, tiene varios libros donde la gente deja su impresión, y le muestran su gratitud por tal trabajo. Más de 2000 firmas diría yo. De tarifeños y foráneos, gente de Brasil, de Francia, de Inglaterra; turistas de Cáceres o de Medina Sidonia; de Génova o de Pekín; de Barcelona, de Madrid, de Estonia; de Escocia; periodistas de Colombia o del Perú; arquitectos de Croacia, artesanos de Valladolid, de Zurich o de Galicia, y todos con la misma coletilla. Gracias Pepe por tener tus puertas abiertas. Quisiera resaltar algunas de las palabras dejadas por tantos visitantes: En estos maravillosos libros podemos encontrar frases tales como: “Gracias por ser tan especial y enseñárselo al mundo de corazón” 13/08/09
“la piedra más alta en la catedral de Gaudí era una simple piedra que todos admiraban. Pepe ha hecho y ha creado con simples piedrecitas de la playa, una obra que nos deja la boca abierta y su corazón abierto” Otra de las frases dejadas nos dice: “Lo más maravillosos de un país es conocer gente buena, entusiasta y amable como José; una persona que hace que tú viaje a Tarifa valga la Pena” Y es que vale la pena pasear por Tarifa y entrar en esta cálida casa Es habitual encontrar palabras de agradecimiento, palabras resaltando su paciencia; resaltando el trabajo de todo un pequeño artesano. Si le preguntas a Pepe Muñoz, cómo empezó todo Esto, sin duda te dirá, que alrededor del año 2005 y te seguirá diciendo que tenía en su casa 6 cuadros de caña de saco y que se empezaron a estropear. Para solucionar el problema pensó en forrarlos con piedras y de ahí surgió la idea de decorar el corredor, después añadió trozos de azulejos rotos y se dedicó a recoger conchas con las que adornar uno de los muros del patio de su casa. Como le sobraron bastantes, pues decidió continuar con otras partes y así sucesivamente durante más de 7 años en los que su afición, ha sido el ir recubriendo todas las paredes de este maravilloso patio con las conchas de diferentes moluscos, con diferentes piedras y con diferentes materiales. Así pasa las horas el bueno de Pepe, jugando con sus nietos, contento en su patio, inmerso en sus pensamientos, pues a golpe de piedrecita trás piedrecita, el artesano va creando. Digamos que para nosotros con mucho cariño es el pequeño Gaudí tarifeño. Pepe que siempre te dice que pases y que veas su patio, te recibe con una gran sonrisa y con toda su familia siempre dispuesta para el visitante. A cambio. Nada. Su contemplación y si quieres dejas tu impresión en un papel. Pepe Muñoz con sus manos, ha pasado y sigue pasando muchas horas en este patio. Y con ello queremos acabar con el permiso de don Pepe, invitando a todos los turistas a este Rinconcito de piedras que hace que tú viaje valga aun más la pena” Por ello la Asociación cultural Baluarte-Tarifa, otorga a este patio la distinción de Rincón de Interés Tarifeño, Agradeciéndole a Don: José Alfonso Muñoz Alonso su gran labor de difusión. En Tarifa a 30 de Agosto del año 2012 Presidente: Francisco Javier Terán Reyes
Agradecer a todos los visitantes que nos acompañaron en el recorrido histórico gratuito por las calles tarifeñas y gracias tambien a las estupendas fotografias y reportaje del amigo Manuel Herrera.

martes, 29 de mayo de 2012

Mi Señor de Tafalla

Queridos amigos y amigas, es un placer poder presentar la nueva novela de Lucinda Gray, titulada Mi señor de Tafalla. Y es un placer doblemente por dichas consideraciones; Una que es amiga mía y la otra de poder hacerlo en un marco tan entrañable como éste. Hoy nuevamente la amiga Sonia ve cumplido otro de sus pequeños sueños. La biografía de Sonia Moreno Ruiz, es bastante conocida, todos sabéis que es una mujer activa, inquieta, con espíritu de esfuerzo y trabajo, pues lucha a menudo por las causas justas, así no es de extrañar que trabaje en el ayuntamiento de Tarifa ejerciendo de abogada. Ha participado en numerosos certámenes de narrativas y de novela romántica, pues es ahí donde se encuentra más a gusto. Ya tiene en el mercado 3 novelas publicadas a expensas de 2 o 3 más que verán la luz dentro de poco. Tras Lady Ana con amor en el 2010, vino Secreto: Marido en el 2011.; hoy en el 2012 nos regala Mi Señor de Tafalla. Lucinda Gray es dueña de un talento pocas veces visto para desarrollar historias de romance. Si tuviera que resumir el estilo de sus novelas, sin duda que la marcaría en el género romántico contemporáneo, acentuado por un subgénero de aguda sensualidad que acaba en el desenfreno más absoluto provocado por una intensa atracción, que Lucinda es capaz de mostrarnos conforme avanzas en su lectura. Tengo que reconocer que me llaman mucho la atención los hechos y pausadas descripciones históricas, y aquí, en Mi señor de Tafalla, Lucinda hace un guiño al situar la escena a principios del siglo 12, e incluso no escatima en su investigación e introduce palabras adaptadas a esa época, tales como soslayo, ínfulas, azotaina etc.. La novela sitúa a varios personajes, pero será la bella Isidora, aquella mujer del irreprimible deseo contenido, y el déspota y tirano conde de Luna don Leovigildo, quien mantengan un diálogo más que interesante. Se verán transitando un camino sinuoso hacia el descubrimiento del verdadero amor, colmado de pequeñas alegrías y también de tristezas, de logros y también de pérdidas… tal cómo la vida misma… Pues la novela empieza tras huir la bella Isidora de su hogar en Guadalajara, al castillo de Tafalla, donde reside su padre. Su huida es consecuencia de ser la principal sospechosa de intento de asesinato de un noble, así que no le queda más remedio que huir y ser acogida por su madrastra doña Elvira de Luna quien la hará pasar por dama de compañía para no levantar sospechas. El conde de Luna, Leovigildo, malvado, perverso, déspota y tirano león señor de Tafalla se nos muestra de corazón frío, - helado diría yo- actitud provocada por la gran amargura que arrastra. Recordemos que su difunta esposa lo repudió en su lecho de muerte tras un cruento parto, echándole la culpa de su desgracia. Desde entonces para Leo su hijo apenas existe y lo deja al cuidado de su madre, dando lugar a un prolongado rechazo y profundo distanciamiento de su hijo Iván. Isidora, la del lunar en el pómulo derecho, la atractiva Isi, la de ojos chocolates y bellos senos; no entra con buen pie en el castillo, e incluso sufre el desprecio más absoluto por parte del señor, probando las frías mazmorras del Castillo y algún jarrón que otro de agua helada. Poco a poco Isi logrará enamorar el carácter fiero y tirano del señor; y se enamorará, no sólo por la atracción fatal que mantienen, sino porque el carácter afable, materno, sereno y tolerante de Isi, permitirá poco a poco, sigilosamente, casi a puntillas, acercar el amor de su hijo Iván a su padre. La novela cargada de gran sensualidad, acentuada por esos acercamientos donde uno siente el aliento, mientras el otro contiene su respiración, será un motivo más para seguir leyendo. Sin duda, la novela presenta una magnífica, exquisita y delicada, a la par que elegante, carga sensual en cada una de las palabras de ardor. Nos muestra una pura atracción física convertida en amor. Nos lleva por el sinuoso y tortuoso camino del enamoramiento guiado por la sensualidad de los sentidos. Y se nos abre una gran incógnita provocada por un intento de asesinato, que nos hará dudar, reflexionar sobre la doble moral. Veremos que lo realmente grave, es el peso de la propia conciencia. Desde el principio, la historia me atrapó. Se trata de una lectura interesante, entretenida, una lectura diferente a lo que se encuentra hoy en día en las librerías. Me atrapó desde el primer momento y confieso que, si bien me tomé mi tiempo para leerla con detenimiento y hacer buenas apreciaciones, estos últimos dos días estuve pegado a la pantalla del ordenador y a las fotocopias en papel sin poder dejar de leerlas. Cada nueva historia de Lucinda Gray logra conmoverme aun más, pues su madurez se va marcando considerablemente al investigar e introducir detalles históricos y nuevos personajes en sus novelas. Recomiendo encarecidamente esta nueva novela titulada Mi Señor de Tafalla, que disfruten de su lectura y acepten mi más sincera enhorabuena a Lucinda Gray. Presentación Novela Mi Señor de Tafalla. Lucinda Gray. Biblioteca Municipal- Archivo Municipal Jesús Terán Gil. Jueves 17 de Mayo de 2012. Tarifa. Por Francisco Javier Terán Reyes.

jueves, 17 de mayo de 2012

BALUARTE FALLÓ EL CONCURSO DE COLLAGE DEL BICENTENARIO

Baluarte-Tarifa, miembro de la Comisión del Bicentenario, no quiso faltar a la cita.
Los escolares interpretan el Sitio de la mano de Baluarte

Redacción

En la mañana de ayer la asociación para la divulgación y conservación del patrimonio histórico artístico, Baluarte falló su concurso de collages sobre el Sitio de Tarifa.

El primer premio ha recaído en la composición colectiva remitida por la Residencia Escuela “Guzmán el Bueno”. Responde enteramente a la técnica del collage, o creación artística donde se mezclan distintos materiales. Sobre una esterilla de goma se han pegado distintas piezas y elementos de papel, caña, plástico e incluso pluma para elaborar una completa obra de carácter mixto que alude a los todos los personajes destacados en el Asedio de Tarifa por las tropas francesas.

El segundo premio es una idea original del Ignacio López Rodríguez de Sexto A del colegio Guzmán el Bueno, con la brecha como elemento central. El tercer premio se ha ido para una escena remitida desde el CEIP Divina Pastora por la alumna Zaira Trujillo Navarro.

Pero también ayer se conocían los trabajos remitidos por cada centro escolar que ha participado en la programación educativa impulsada también desde la Comisión del Sitio de Tarifa. En aulas de los colegios de Primaria se ha venido trabajando sobre un cuadernillo didáctico que explica y contextualiza lo ocurrido en el asedio a Tarifa por las tropas napoleónicas.

Desde ayer los trabajos ganadores, propuestos por cada centro, permanecen expuestos en la Casa de la Cultura.

Son los de David Aparicio Iglesias del Guzmán el Bueno, Ana Sánchez Triviño del colegio Nuestra Señora de la Luz, Samuel Serrano Castro del Divina Pastora de Facinas, y Andrea García Barcia del Sol.

La didáctica escolar del Sitio de Tarifa ha incluido también un concurso de redacción sobre la historia del Asedio que también tiene ya premiados. Se trata de Carlota Buscaroli Pacheco, alumna del centro Guzmán el Bueno; Tamara Gurrea Quesada del colegio de la Luz; Ramón Perdigones Guerrero del Divina Pastora y Yolanda Iglesias del Sol.

Todos ellos recibirán sus correspondientes premios el próximo sábado en el Paseo de la Alameda, en torno a las 11.45 de la mañana, coincidiendo con la concentración de todos los grupos de figurantes que participarán en la Recreación Histórica de Sitio de Tarifa junto a la estatua de Guzmán el Bueno.

La Comisión del Bicentenario del Sitio agradecía ayer la colaboración de los docentes y colegios que han ayudado a difundir la importancia de unos hechos eclipsados por la propia riqueza de la historia local.

La comisión lanzaba además una propuesta que quiera darle más colorido a los actos del fin de semana. Y es que se invita a la población a ataviarse con soldados, piconeras o mesoneros de la época. La invitación se ha hecho llegar expresamente a la población escolar de colegios como el CEIP Guzmán el Bueno, cuyo alumnado se disfrazó, de manera colectiva, el pasado marzo sobre la Guerra de la Independencia.

 Como este fue también el reclamo del carnaval temático del pasado 2011, la Comisión Municipal del Bicentenario del Sitio, no ha dudado en lanzar un mensaje a la población en global. Todo aquel que tenga oportunidad de hacerse con una vestimenta de la época; ya sean soldados, piconeras o mesoneros, puede participar ataviados para la ocasión en la agenda de este fin de semana.

Los actos programados para la conmemoración del Bicentenario del Sitio de Tarifa comenzarán a partir de la noche de mañana viernes con la representación de la Venta del Centenario que por motivos de climatología será trasladado del Cinco de Oro al interior del Teatro Alameda.

 Fuente: Redacción

Fecha: 17/05/2012
http://www.tarifaaldia.com/index.php?opcion=39&id_new=6748

jueves, 10 de mayo de 2012

Quiero compartir con tod@s este estupendo video que habla de mi libro Tarifa y su Historia Menuda, que proyecté en la ponencia de historía que dí hace un mes en unas jornadas. A disfrutarlo.

martes, 10 de abril de 2012

CONCURSO MURAL-COLLAGE CONMEMORACIÓN BICENTENARIO DEL SITIO DE TARIFA 1812-2012


Baluarte no quiere faltar a la cita de tal efeméride. Por ello a nivel educativo ha realizado un gran esfuerzo.Nuevamente nos activamos en materia educativa y ofrecemos lo siguiente.
Os dejamos las bases de un concurso para nuestros escolares:

CONCURSO MURAL-COLLAGE
CONMEMORACIÓN BICENTENARIO DEL SITIO DE TARIFA (1812-2012)

Organiza: Asociación Sociocultural BALUARTE-TARIFA
Colabora: Comisión Municipal del Bicentenario - Excmo. Ayuntamiento de Tarifa.

TEMA: Conmemoración del Bicentenario del Sitio de Tarifa por los franceses durante la Guerra de la Independencia (1812-2012)

PARTICIPANTES: Podrán Concursar de forma individual o colectiva todos los alumnos de 5º y 6º de Educación Primaria de cualquier centro educativo del término municipal de Tarifa con un máximo de dos obras por autor.

EL TRABAJO: Consistirá en el diseño de un mural-collage, realizado en cartulina de 42 x 60 cm. aprox .Se podrán utilizar cualquier técnica (acuarela, rotuladores, ceras, etc.) y materiales (naturales, recortables, hojas, etc.) El mural se deberá de realizar de una manera manual. Se valorará originalidad y la imaginación en la elaboración del mural, así como el contenido que exprese. Cada collage se acompañará de un sobre cerrado con los datos del autor/a: nombre y apellidos, dirección, teléfono, colegio y curso que estudia.

PLAZO DE ENTREGA: Hasta el 14 de Mayo se podrán entregar los Trabajos en la Casa de la Cultura de Tarifa.

EL JURADO: Estará compuesto por cuatro miembros de la Asociación Baluarte-Tarifa y dos miembros de la Comisión Municipal del Bicentenario. El Fallo del jurado se producirá el 17 de Mayo del 2012, será dado a conocer directamente a los ganadores y remitidos a los medios de comunicación y publicado en la web vinculada a la asociación: www.baluarte-tarifa.blogspot.com y en la sección de Cultura de la página web del Ayuntamiento de Tarifa www.aytotarifa.com.
La Ceremonia de Entrega de Premios se realizará el 19 de Mayo en el Paseo de la Alameda. Horario mañana. (Este acto puede estar sujeto a posibles modificaciones según la organización).

EL PREMIO: A los ganadores se les hará entrega de un diploma conmemorativo del premio. Y al Centro Educativo al que pertenezcan se les premiará con una placa conmemorativa de tal evento. (Si así lo estima oportuno, la Organización puede declarar desierto algún premio.)

PRIMER PREMIO: Una Impresora Digital Epson SX415 y un Reloj digital deportivo
SEGUNDO PREMIO: Un reproductor de DVD y un llavero fotográfico digital.
TERCER PREMIO: Un reproductor de DVD y un llavero fotográfico digital.

DEVOLUCIÓN DE OBRAS: Las obras no premiadas podrán recogerse en la Casa de la Cultura hasta el 1 de Junio. Los originales premiados quedarán en propiedad de la Asociación BALUARTE-TARIFA, que podrá hacer uso de ellos para su publicación, con el único requisito de nombrar el autor.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Pregón de Navidad 2011. Ciudad de Tarifa





Pregón de Navidad 2011
A cargo de D. Francisco Javier Terán Reyes
Historiador

Tarifa, Sábado 17 de Diciembre,
En la parroquia de San Francisco




Sr. Padre espiritual de las iglesias de Tarifa. Sr. Alcalde, Sr. Presidente y miembros de la Asociación Belenista, queridos familiares, amigos todos.


Es para mí un placer y una satisfacción el encontrarme ante todos ustedes con motivo de la proclamación de estas fiestas.


Antes de iniciar este pregón de Navidad, debo comenzar agradeciendo a la Directiva de la Asociación de Belenistas de Tarifa, a cuya decisión, debo el honor de estar aquí, ante vosotros, con la hermosa tarea de realizar el Pregón de Navidad de este año 2011. Del mismo modo quisiera hacer extensivo el agradecimiento a la Coral y Rondalla de Tarifa, un grupo humano dirigido por la extraordinaria batuta de don Fermín Franco, quienes se prestan constantemente a colaborar con todos nosotros, y en especial nos deleitan con sus cantos en Navidad, pues con sus voces, instrumentos e ilusión, nos dejan un legado de incalculable alcance, poniendo en valor cada año más, nuestros Villancicos tradicionales. Sería imposible no entender la Navidad sin la Coral Tarifeña. Y por último, quería dar las gracias a María del Carmen Tizón, pregonera del año pasado por dedicarme tan bellas palabras.


Quisiera también dedicar este pregón a esas personas que día tras día luchan con ahínco por alguna enfermedad, quienes depositan sus mayores fuerzas en sus profundas ganas de seguir viviendo. A todos aquellos que están ahora mismo en la cama de cualquier hospital y a tí mujer, a mi dulce amiga Andrea, por tu sonrisa, bondad y caridad.


Y ahora cumplido este deber al que la gratitud y el afecto nos obliga, entremos de lleno en nuestro pregón.
Cuando llega la Navidad esperamos expectantes estas fiestas cada año, y lo hacemos a sabiendas de que son momentos cumbres de la historia de la humanidad, porque aquél Dios que se encarnó y nace en Navidad cada año, se renueva.


Digamos que se celebra el cumpleaños de Jesús. Sobre un autentico mar humano, el pueblo se funde por arte de magia en buenas sonrisas, encuentros amistosos y de unión familiar.


La Navidad produce en cada uno de nosotros sentimientos contradictorios de alegría y de tristeza. Forma parte de ese andar lúcido y a tientas que es la vida, marcado por la debilidad y la oscuridad pero activado por la búsqueda y, en definitiva, por el gozo.


De una parte la Navidad es fiesta, felicitaciones, regalos, villancicos. Es además un momento entrañable de encuentro con los seres queridos. Pero no es raro escuchar estos días a personas que se lamentan por la llegada de la Navidad. “A mi-dicen- no me gustan las navidades” o bien “ojalá hubieran pasado ya estas fechas”.

Todos estos sentimientos obedecen a veces a una razón tan sencilla como el agobio que producen los preparativos festivos; de esto saben mucho las amas de casa,

siempre corriendo, que no llego, que tengo que realizar la compra, que van a subir los precios. Y todo por hacer la vida más grata a los suyos.

Otras veces son sentimientos de profunda tristeza, causados por la añoranza de los seres perdidos, por el hastío de tanta alegría prefabricada y sobre todo, por la percepción de la pobreza y la injusticia.


Al preparar estas líneas me venían a la mente, de forma desordenada muchas veces, recuerdos, vivencias, sentimientos, impresiones... Ingredientes todos ellos, que me gustaría ser capaz de seleccionar, mezclar, amasar y hornear como nuestras madres y abuelas han hecho siempre en Tarifa y así poder traeros hoy mi pregón, cual friolera navideña Tarifeña, de presentación austera, menuda, dulce al paladar y preparado en casa con mucho cariño.


De ese cúmulo de pensamientos os traigo esta personal evocación de la Navidad. Todos tenemos una memoria navideña donde vamos grabando entrañables momentos vividos en estas fechas. Busco en mi mente recuerdos de mis Navidades infantiles, en aquellos años y me voy situando.
Mis navidades seguramente no son muy diferente a las vuestras, yo nací en la década de los años 70, probablemente somos la generación del chándal azul marino con franjas blancas en la manga, los que disfrutamos con el mundial de naranjito, aquella generación que jugábamos en la calle a las canicas, al trompo, a las chapas o al elástico, Somos aquellos donde nuestras madres limpiaban los churretes con un poco de saliva y que si se nos caía un trozo de pan al suelo, le dábamos un besito y ya no los podíamos comer. Pasábamos el tiempo elaborando pasos de semana santa chiquitos con su posterior procesión, hacíamos nuestros quioscos con cajas de cartón y vendíamos lo que tuviésemos antiguo, viejo o a mano, a ello le sumábamos las escopetas de caña que hacíamos con un trozo de madera y varias pinzas de la ropa. Así durante todo el año jugábamos deseando que llegase una nueva Navidad para estrenar algún jersey nuevo o conjuntito de lo de Pimienta y poder jugar en nuestra bonita Alameda.


Mi Navidad comienza cuando podía ver colocadas las luces del maravilloso alumbrado que invita a pasear, cuando veo el humo de las castañas asadas de nuestra puerta de Jerez y cuando desempolvamos las viejas figurillas del belén y los adornos del árbol.


La colocación del Belén
Es el momento de colocar nuestro particular Belén. Colocar el Belén es volver a la fascinación que ese momento significaba en mi infancia cada año. Queríamos reproducir la ciudad de Belén, en su lengua original Bet-le-hem que significa “casa del pan”, queríamos representar un pequeño poblamiento situado a tan sólo nueve kilómetros de Jerusalén, que no debía contar con más de unos mil habitantes, sobre todo pastores y campesinos.


¡Montar el Belén! o ¡Poner el Belén!, es una expresión que me recuerda que estamos ya cerca de la Navidad, acaba el Adviento y estamos preparando nuestras casas y nuestros corazones para recibir a los demás.


Al principio me limitaba a preparar la mesita, el papel pintado que simulaba un paisaje estrellado nocturno, ayudaba a sacar la caja del Belén y dejarlo preparado para que cuando llegase mi padre de trabajar, entre él y mi madre lo montasen. Poco a poco mi participación fue en aumento, recoger ramas, piedras de la caleta, piñas, desenvolver las figuras, revisarlas, restaurar los posibles desperfectos.


No faltaban naturalmente las luces de colores, que con su intermitencia parecían dar movimiento a las figuras. Recuerdo con cariño cómo mi padre hacía que coincidiese una bombillita roja con la hoguera de los pastores, otras dentro de las casitas de corcho y una luz blanca y grande en el portal.


De niño, yo aprendía, y de la misma forma que hacen hoy todos los chiquillos, jugaba con el Belén. Yo no me conformaba con mover las figuritas de los Reyes Magos acercándolas al establo, No, yo lo movía todo.


A mi Belén acudían pastores, click de famobil, master del universos como Giman y Eskeletor, vaqueros, pitufos, tiburones de plásticos y todo aquel muñeco que cupiese en él.


Cada año íbamos a comprar algún adorno nuevo, bien a la tienda de Galerías Villanueva, o a su ferretería, aquella que estaba en el rincón de Illescas, o bien a lo de Radio Serrano y eso era porque aun no existía la tienda de los veinte duros, ni la de los chinos.


El nacimiento ahora se coloca en el alfeizar interior de uno de los ventanales del comedor. Pero aun siguen quedando esos Belenes, de una puerta vieja de madera que actúa de soporte para las figuras del misterio, para el Castillo de Herodes, para colocar la posada, los reyes con sus camellos y los pajes que llevan las riendas, los pastores, las ovejas, un pescador y una lavandera. Y con los años algunos, sobretodo los críos nos gustaba introducir en algún recoveco la figurita del hombre haciendo sus necesidades.


El primer paso era comprar en lo de Ruffo el papel de estrella, luego íbamos montando con corcho las montañas y cavernas, que decorábamos espolvoreando harina que echábamos con un colador para simular nieve en esos altos picos. Si no teníamos o no queríamos utilizar harina, un poco de polvo de talco bastaba e incluso algunos habrán rayado algo de corcho blanco. También recogíamos musgo o hierbas del Olivar. Muchos nos acercábamos al ángulo de esa pequeña esquina de la puerta del perdón de nuestra iglesia de San Mateo donde se apreciaba vivamente algo de esas pequeñas plantitas.


El famoso río de papel de plata, se hacía de pape de albar y añadíamos tierra o fina arena de nuestra playa tarifeña. Ya teníamos nuestro belén montado.


Con los años estas figuras iban mejorando, la hacíamos nosotros. Recuerdo especialmente a mi padre pintándolas, con esos dedos torcidos pero templados, con tanto mimo y cuidado que depositaba en su estupendo pincel de pelo de conejo. Y cuando ya estaba perfectamente pintadas, ¡No¡ - gritaba Yo.- Las cubría de betún de Judea, todo negro, las limpiaba inmediatamente envejeciéndola y añadiéndole un poco de polvo de talco.


Se palpaba la navidad. Estábamos ansioso por ver el portal de Belén de San Mateo, fundamentalmente ese del Sagrario, con ese agua corriendo, ese molino de viento con sus aspas en movimiento, esa lavandera en acción y esas figuras de reyes a caballo que bien podrían ser pequeñas obras de arte.


Disfrutaba también contemplando el Belén de las casas particulares de amigos y familiares, especialmente los de mi tíos, al igual que disfrutaba con los belenes de mi padrino y madrina como eran los del Curro el Sacero y su mujer Pepita.


Pero no en todas las casas había un belén y en cuanto a su panorama, esta asociación de Belenistas en Tarifa lo ha revolucionado y ha ido rescatando de la memoria colectiva e histórica este arte de poner un belén. Recordamos frescamente esos dioramas, pequeñas escenas de la vida de Cristo que majestuosamente se pueden ver reflejadas en la cárcel real. Serenidad y entrega. Alrededor de 30 personas son capaces de revivirnos un auténtico pesebre con todo lujo de detalles, escenas con templos romanos, con el orden dórico perfectamente trazado, con un bellísimo puerto Alejandrino que recuerda a las antiguas almadrabas y entre hueco y hueco es capaz de colarse nuestra bella portada de San Mateo Y juegan con las luces, sí, con atmósferas y sonidos, y son capaces de idear un autentico imaginario cristiano.


Desde luego, maravillosa iniciativa, digna de admiración y reconocimiento a su trabajo y esfuerzo.


Inseparablemente de nuestro Belén, está nuestro famoso arbolito de Navidad. Armarlo ya era toda una experiencia incomparable y siempre lo hacíamos en los primeros días de Diciembre, sobretodo antes del día de la Inmaculada. Cada esfera que se ponía es un anhelo, una espera de buenos momentos.


No se como, de repente aparecía un pino o pequeño abeto en mi casa. Todos mis hermanos y yo, ayudábamos en la decoración y estábamos atentos por si se caía una bola al suelo, para recoger los cristales inmediatamente antes de que mi madre se enterase.

Se pintaban las piñas, recogidas en el pinar más cercano de purpurina dorada. También Ramas de Algarrobos servían de decoración.


Mientras tanto en Radio Tarifa, sonaban los villancicos del Tamborilero o Noche de paz, o una Pandereta suena o el Rico Avariento, villancicos de puerta en puerta para que cayera un buen aguinaldo y sobretodo recuerdo a la Coral, haciendo paradas en las casas de amigos, y le obsequiábamos con la típica copa de anís o coñac y el mantecado.


Recuerdo a toda esa gente y a ese apuesto Fernando Villanueva pregonando a voz viva la buena nueva.

CORAL: “El Rico Avariento”



Quiero ofrecer un poco de lo mucho que se guarda, de lo más íntimo de cada uno. Son días de paz, de convivencia de perdón y olvido de ofensas, día de quitarnos las telarañas pegadas al corazón.

Son estas fiestas una sinfonía de los sentidos.


Se recrea la vista, con los adornos, luces y sonrisas, el oído se despierta. Tarifa desprende un olor distinto y se huele a pestiño de Isabelita Chamizo, a tortas y buñuelos de Andrea a polvorones y pavo frito, a centollas de lo del Grifo, a gambas y a un buen caldito.


Y se dan gracias, por estar juntos, se recuerda a nuestra virgen de la Luz, por encontrarnos nuevamente todos unidos y se tiene un recuerdo sereno, agradecido y tierno de los seres queridos ausentes.


Gracias madre, porque eres
La luz del faro que guía
El por qué de cada día
La mejor de las mujeres.

Eres alegría de penas
Eres luz y eres verdad
Eres brisa marinera
Que calma la tempestad.
Eres brillo de la aurora
Que reluce sin cesar.
Eres mañana, eres tarde
Que no es oscuridad.

Eres el verdor del campo
El color azul del mar,
Eres perdón, eres vida
Eres reina de la paz.

Y eres también esperanza
Rosa fresca y fortaleza
Y eres madre de Tarifa
Admiración y sorpresa.

Y madre de la Campiña
Eres guapa como nadie
Y eres bonita y morena
Que reluce en Navidad.

Novenas, natillas, buñuelos, pesebre, y familia. Esta época es sin duda especial para mí desde que tengo memoria, la Navidad es la excusa más grande para pasar un excelente momento con las personas que más valoro.


Son fechas donde sale el típico latigillo de felices Pascuas, el consabido, recibimos a cada momento verbalmente, y a uno lo hace ponerse orondo y muy ancho, poseído por ese puntito de orgullo que humanamente hay que perdonar.


¡Dejémosno de Herodes! La navidad merece la pena.


Si yo pudiera pedir perdón y que no me costara tanto, si fuéramos, y No digo Santos, gente sin rencor, seguro que merecería la pena estas fiestas.


Dejadme pegadito a la muralla,
Con los míos y mi familia
Dejadme pegadito a mi castillo,
Con una alegría serena que se deja ver por estas fechas.

Si yo pudiera Jesús
Ser también tu amigo
De mis dos brazos haría tu cruz,
Mis manos tus presentes
Mis ojos tu estrella de Oriente
Mi juventud mi poema
Y con él haría tus pies.
Mis piernas tus flecos de plata y bordados
Y a mi alma, le pondría un pañuelo blanco, para que enjuagaras todas las lágrimas y rencores del año.

La noche del 24, la Nochebuena y todos sus preparativos, es especial, mágica diría yo. Mamá, haciendo alardes de gran economista, adquirirá en el mercado los mejores productos al alcance de nuestro bolsillo y nos preparará una opípara cena que nos sabe a gloría.


Las familias más pudientes adquirirán el típico pavo de Navidad o un buen Voraz. En Navidad los gastos se disparan, la familia hace un gran esfuerzo.


Recuerdo a mi madre y a mi tía Mari luz, preparando un pollo gigante y en alguna ocasión un pavo desplumado, que algún que otro quebradero de cabeza nos dio.


A eso de las ocho u ocho y medía, iban llegando los invitados, mis tíos, primos, cuñados y demás familiares y nos sentábamos en la gran mesa del comedor de la calle Silos. Toda la familia alrededor de una mesa y es esa compañía la que viste de manjar el plato más humilde.


A los postres, papá sacaba, de no sabemos donde, porque más que lo habíamos buscado no lo habíamos encontrado, la caja de mantecados de 5 Kilos, y nos comíamos algún que otro mazapán, roscos de anís o alfajores! Al mismo tiempo salían los deliciosos turrones, aquellas tabletas de turrón duro el “Almendro”, que para partirlo había que hacerlo sobre una tabla con un cuchillo y un martillo, y había que comerlo poco a poco a base de ir royendo como lo haría el mejor de los ratones, también aparecía algún turrón de frutas, que muy poca gente lo tanteaba, al igual que el polvorón de limón o de canela. Y lo que hacían algunos con ese turrón de frutas, era despojarlo de sus pequeños frutos y dejar así, el armazón que las sostenía. Curiosamente muchos de nosotros, nos reservábamos al turrón de chocolate suchard.


Bebíamos Champán (aun muy poca gente había oído hablar del Cava), incluido los niños a la hora de brindar. Brindamos por mi abuelo Reyes con una copita de Chiclana y ahora nos acordamos mucho de los que se han ido y ya no están.


A alguien se le escapan unas lágrimas, y discurren por sus mejillas y empapan sus ojos, mirada de gratitud y asentimiento con la cabeza a la vez que un ligero temblor mueve su barbilla.


¡Y es que hemos hablado por teléfono con nuestros familiares más lejanos, con nuestros seres queridos!


Para romper el hielo, ha llegado la hora de cantar villancicos, todos cogíamos un instrumento. Previamente unos se habían acercado a la Dionda a coger cañas de cañizo para la zambomba, otros habían hecho algún sonajero a mano con chapas de refrescos y algún trozo de madera; la botella de anís preparada con una estupenda cuchara o un tenedor; mi hermano a las castañuelas, y mi madre preparando su maravillosa voz, pues nos iba a deleitar con Campanilleros.


Antes habíamos sacado ya del cajón todas las panderetas, que aun conservamos y que cada Nochebuena apuntamos el año con un rotulador edding en su piel. La de mi padre es un pandero grande con más de 30 nochebuenas apuntadas y si algún año falta, es porque alguno estaba malo o porque ese año alguien nos dejó.


Tras la cena, muchos acuden a la misa del Gallo. Cuyo nombre parte de una antigua fábula que afirma que el primer ser vivo que presenció el nacimiento del niño Jesús en la cueva de Belén y lo comunicó al mundo, fue un gallo. Cuenta la historia que el gallo estaba instalado en lo alto del establo y al presenciar el prodigioso acontecimiento salió rápidamente a pregonar la buena nueva a los cuatros vientos: primero a la mula y al buey, luego a los pastores y a sus ovejas y más tarde a la gente que vivían en la región. En ese tiempo somos capaces, sin saber bien por qué, de desprendernos de esa coraza que diluye nuestros sentimientos a lo largo del año y nos resulta más fácil el saludo y la comprensión, nos acordamos como cada diciembre de aquel amigo o amiga que se encuentra lejos y le hacemos llegar nuestro deseo de felicidad.

Muchos Tarifeños esperan de forma desesperada, que el ángel anunciador les comunique la noticia, de que sus nóminas respirarán tranquilas a fin de mes, otros simplemente, ruegan por el hecho de poder disfrutar de un puesto de trabajo, aunque sean sin contrato, unos esperan tener una cena digna de Navidad, y muchos otros, para que los Reyes Magos, no tengan la necesidad de pasar por Cáritas antes de llegar a casa.

CORAL: “Venid Pastores”

Para mí la Navidad hay que vivirla todo el año, yo diría que continuamente es Navidad. Nuestro día a día está lleno de dichos, proverbios o refranes que utilizamos aludiendo constantemente a ella. O es que nadie a escuchao se armó el Belén o la Marimorena, frente a un gran bullicio; o échale guindas al pavo, cuando algo va a peor, o estoy más mosqueao que un pavo oyendo una pandereta, porque sabe que prontito llegará su hora.

Nuestra Navidad es una Navidad muy tarifeña., algunos recordaran ese estupendo eslogan de Año nuevo, Villanueva y es que yo creo, que uno vive mejor la Navidad si es tarifeño.



Uno no es tarifeño si no te santiguas 3 veces al bajar o subir la calle de la Luz, si Sor Elvira no te ha dado clases de religión, si no jugastes por la Chanca, el Olivar o saltastes la tapia del cementerio; si no comprantes erizos en lo del Grifo, Uno, uno no es tarifeño.


Si no comistes pan macho, chicharrones, tagarninas o manteca colorá; si no jugastes en los futbolines, si no tuvistes los RM del mercadillo, si no has comido la ensaladilla rusa o mayonesa de lo de Reyes, si no probastes el adobo de Celaje; Si no te pegaron un jalón de patillas en el colegio, si no vistes a Juan José el del Cádiz, en las pistas del parque feria, Uno, uno no es tarifeño.


Si no acompañó a la virgen de la Luz hasta la huerta de Triviño, si no jugó en las pistas de Rufino, si no se acuerda de Cobito y su transistor rojo, si no ha comido los tranvías, bizcotelas, cajillas, negritos y tocinos de cielo de ambas pastelería Bernal.


Uno no es tarifeño, si no visitaste el Balneario y si no conocistes a la PM patrullando la ciudad.
Uno no es Tarifeño si al Eroski no le llamas Hipersol, y si no fuiste en ascensor a la planta de juguetes de Galerías Villanueva; Si en verano no te tirastes de la Punta del Santo y en la playa chica del Pico de oro, la loza o la caja de los tres muertos.


Uno no es tarifeño, si no compró pan en lo de Miliano, algún tabaco en Pablo Manso y alguna pila en Radio Serrano.


Uno no celebra la Navidad si no se acuerda de su gente, si es incapaz de que los pelos se le pongan de punta con los recuerdos más queridos.


Si no probastes los churros de Tarifa, los Coquis de Juan, si no recuerda a Pompo el cartero o al bueno de Jesús Terán.


Uno no es tarifeño y no es capaz de vivir la Navidad.


Si no comprastes un ramo en lo de Mariluz flores o en lo de Parralo, si Pepe Doucet no te tomó la tensión, si no probastes el atún del cuatro esquina, el pescaito del Playa blanca o jugastes por algún corral.


Si no dices chico escuajo, si al canillo le llamas alcantarilla, si no te tomastes un café an cá Morilla, si no pasó por nuestro Casino y descansó en la Posada, en los Mellí o en lo Juan. Si no llamas a los hermanos Álvarez cuando se estropea una antena, o si no a Manzanero que al laito quea.


Uno no es tarifeño si no atravesó la Alameda por medio de lo de Pérez Quero, si no pesca en los bloques o en la punta del Gasoil, si no se acuerda de la Miau y de los vinos de Terán, de los Nuñez, los Peraltas y de la Coral.


Uno no es tarifeño si no se acuerda de su viento, de los vinos de Paco Pérez; del padre Aquiles, de Troya o del padre Pedro, de su Romería, de su feria o Navidad; De Trujillo de lo de Checa, del francés y su famosa Ría.


Uno no es tarifeño si no vive la navidad, con los bocadillos de lo de Rico y las Salchichas colorá del Feo, si no cita el Congo, la Cometa o el Miramar.


Si no habla de la almadraba, de la caballa, la mojama, del antiguo polideportivo y la piscina municipal.


Uno no es tarifeño si no le dio a Manolín un poco de ropa pa llevá a Marruecos, si Nieves no te dio clases de historia, si no bebes el chiclana an ca Perea, si no se acuerda de la curva de Antonio Rodríguez, del Solera y de los zumos del Manao, de los arenques y sardinas en tabales, de la tienda de Inés, de Pepe Campo o MariaOrtega


Uno no es tarifeño si no se pelo en lo de Jape, en Paco el peluquero, en Follones o en el maestro Chan.


Uno no es tarifeño si no canta ese fandango marinero que dice que todos los que aquí venimos somos gente de la mar y al niño dios le traemos de regalo un calamar,


Si andas por la playa y no dices hasta el río na mas, si no escuchastes las piruletas del gran Nico, si no te tirasteis por la revaleta de la marina y si no vistes los carteles de la reina an ca Toledo, Uno, Uno no es tarifeño.


Llega la hora de despedir el año, de dejar rencores y recibir un buen propósito. Todas las luces están ya encendidas y con algo de oro en la copa de champán para brindar por la nueva etapa. Tan sólo nos queda ya la emocionante y mágica noche de Reyes

La cabalgata de Reyes
Cualquier duda sobre la existencia de los Reyes Magos carece de importancia ante la ilusión que en niños, no tan niños, padres y abuelos crea la llegada de la cabalgata de los Reyes Magos en el anochecer del día 5 de enero.


Atardecer lleno de nervios y expectación, y noche de pesadilla, vela y ensueño para unos niños que esperan la llegada a su casa de unos Magos que, después de degustar los dulces y licores que han puesto junto al zapato, dejarán los esperados juguetes y algún trozo de carbón para los que no se han portado todo lo bien que debieran.


Quizás la fiesta ha perdido parte del misterio que tenía hace treinta años, cuando sólo recibíamos juguetes en esta noche mágica, y nos pasábamos la Navidad aplastando la nariz contra el escaparate de las jugueterías. Recuerdo especialmente ese escaparate de la calle de la Luz de los Villanuevas, que cogía toda la esquina y allí se depositaban todos los juguetes a modo de exposición. Siempre había un tren eléctrico dando vueltas y no era raro ver al mozo de Juan León poniendo un perfecto número en cualquier etiqueta. Nosotros nos quedábamos embobao y luego Andito pasaba un paño al cristal, para dejarlo perfectamente pulcro y limpio. Y no era curioso ni raro ver en ese mismo escaparate, como los chiquillos en la esquina se subían al mismo tiempo que levantabas una pierna de tal manera que al reflejarse en el cristal, uno parecía que estaba flotando. Así nos divertíamos en Navidades y en la Noche de Reyes.


Ahora, llegado el día, se arma un gran estruendo entrechocando las tapaderas o cuberterías de las cazuelas y pucheros para llamar la atención de sus "majestades", y descubrir a la mañana siguiente un caballo de cartón, una bicicleta nueva, una muñeca con su complemento en forma de capazo o cuna, un juego de cocinilla, o una pelota, cuidando muy bien que a cada uno le llegué el regalo adecuado.


Recuerdo cómo vivía de niño ese cosquilleo interior escribiendo y enviando la carta, dejando los zapatos bien limpios en el salón, ese es el recuerdo de la hermosa, emocionante y mágica noche de Reyes, como broche final a unos días que se iniciaban en el mes de diciembre. Los adultos nos volvemos niños; los camellos de los Magos de Oriente cruzan nuestro Estrecho acercándose un poco más cada día a nuestra fantasía y a la gran noche que los padres se encargan de recrear contando increíbles historias acerca de la bondad y la grandeza de los queridos Reyes Magos.

Para terminar me gustaría que éstas Navidades fueran muy dulces y aunque los momentos son difíciles, tenemos que hacer un pequeño esfuerzo para estar alegre, ser amables, tender la mano a quien la necesita, vivir buenos momentos en familia, compartir en el trabajo, por supuesto quien lo tenga y disfrutar de los amigos. Estas fechas son una oportunidad para parar un poquito la máquina de las rutinas y las prisas y dedicar más tiempo a la familia. Tomémosnos el tiempo para elegir los regalos a conciencia y compartir los preparativos con los hijos. Las Navidades nos visitan año tras año, nos trae esperanza, miradas inocentes y la capacidad por ilusionarnos por las pequeñas cosas. Y es que el mejor regalo que nos trae la Navidad es poder volver a la inocencia de la infancia.


Dicen que brindar se suele
cuando la alegría reina
cuando se levanta el codo
y se descorchan botellas.

Y no es porque el vino sea
de la uva rica perla, ni
porque contenga alcoholes
que suben a la cabeza;
sino para darle honores
a quién se lo merezca

Más cómo el uno y el otro
se unen y nos alientan.
Aprovechad la ocasión
y a brindar que esta es la nuestra

¡Feliz Navidad!

CORAL: “Campanas de la Mezquita”

lunes, 5 de septiembre de 2011

LA CABALGATA AGRÍCOLA





Por: Francisco Javier Terán Reyes/ Historiador Local.

Nuestra Cabalgata Agrícola surgiría en 1914 para acompañar a Nuestra Señora de la Luz, junto con unos entusiastas tarifeños de feliz memoria –me estoy refiriendo a don Joaquín Abreu Herrera, don Benito Flores Álvarez y don Gabriel Gómez Manso- que fundaron esta estampa genuinamente mariana y campera.

Y se crea la Cabalgata en el seno de la Comisión de Fiestas del Excmo. Ayuntamiento, con una representación de la Pontificia y Real Congregación de María Santísima de la Luz. Al crearse ésta, no se crea como Romería, sino como una escolta de honor a la Patrona. Es un acto de fe, recio y varonil, que el hombre de la Campiña tiene hacia su Madre y Patrona.

Cada primer domingo de septiembre la Patrona acude a Tarifa para presidir las fiestas en su honor acompañada de centenares de personas desde que se impuso esta tradición.

De esos primeros años de su creación, hay pocos datos sobre número de cabalgatistas que asisten y de su organización. Aunque si es verdad, que conversando con personas mas mayores, los más viejos, recuerdan que le dijeron que apenas venían 20 o 30 jinetes, cifra que por supuesto, ha ido en aumento cada año hasta llegar a mas de 500 en el 2010.

Al cumplirse las Bodas de Plata de esta singular escolta en 1939, es cuando comienza a llevarse con exactitud el número de jinetes que asisten cada año. Así por ejemplo, en los años cuarenta se llega a la cifra de 149 jinetes, y en la década de los cincuenta, alcanza el número de 283 los cabalgatistas. Después hubo una época en la que descendió, por motivos de haber pocos animales en el campo –era el boom de los tractores y motocultores-; en los años 70 y 80 se incrementa el número llegando hasta los 291 en 1988 y así cada año aumenta el número de cabalgatistas y devotos de esta tradición de interés Turístico

La primera comisión de esta Cabalgata la componían dos miembros del Ayuntamiento y uno de la Hermandad. En 1941, la organización de la Cabalgata pasa exclusivamente a cargo de la Hermandad, aunque el Ayuntamiento sigue subvencionando la mayoría de gastos.

Sin duda alguna que las Cabalgatas de aquellos primeros años eran más difíciles que las actuales, púes no existían ni la carretera, ni el puente y el regajo -gracias a que siempre llevó agua- había que pasarlo sorteando unas piedras puestas para tal efecto.

Según datos de uno de los mejores cronistas oficiales de nuestra ciudad, don Jesús Terán Gil, la cabalgata fue interrumpida en los años 32, 33 y 34, reanudándose en 1935; y se vuelve a interrumpir en los años 36 y 37, volviendo a venir en el año 1938 ya ininterrumpidamente hasta nuestros días.

Poco ha cambiado en cuanto a su recorrido, si bien, en las obligadas paradas de descanso hubo alguna alteración que otra. Así en ese traslado de nuestra madre desde su ermita a Tarifa, era en primer lugar descansada en esa cortijada que es la Palmosilla; después, -al no existir carretera- seguía campo a través hasta el puente de la Vega, parando antes, en el cortijo de Juan Serrano –hoy Juan Santos, “Nuito”. Esta parada fue modificada una vez hecha la carretera del Santuario, pasando entonces a la Venta del Tito. Y la ultima parada, lo que bien podríamos llamar la antesala de la ciudad, era otra que la desaparecida “Huerta de Triviño”.

De antiguo, la Virgen venía siempre el día 5 de septiembre y el regreso se efectuaba el día 22, llevándose a cabo el Acto de Consagración del Pueblo a su Patrona, el día 21, día de San Mateo. Sería en el año de 1948 cuando la Junta toma el acuerdo de que la Entrada de la Patrona se haga el primer domingo y el regreso el mismo 22. Posteriormente se acuerda que el regreso de su ermita se lleve a cabo el cuarto domingo. Y así sigue aun.

Como datos curioso recordar la cabalgata de 1989, cuando no pudieron venir caballos, debido a la Peste Equina. A pesar de todo, nada deslució tal empaque de cortejo a nuestra Virgen y asistieron 271 hombres a pie vestido de corto, aguantando los sofocos del calor y el duro caminar con botas altas.

Esta Cabalgata agrícola hasta hace relativamente pocos años era solamente de hombres, En la actualidad la mujer luce bellamente su vestido de corto cada Domingo de Entrada.
Y en este rió de jinetes se juntan abuelos, padres e hijos, casi tres generaciones que acompañan en las largas filas a su Divina Mariana, a su Señora de la Luz, con los ojos llorosos y emocionados de ver tan bella estampa.

¡Ya se asoma por el Barrio Fuera!, ¡Mírala que va bien Guapa! Y todos le rezan una plegaría, algunos le dan gracias por poderla ver un año más y otros con lágrimas en los ojos se despiden de Ella porque saben que éste será, su último Domingo de Entrada.

A mi padre, Jesús Terán Gil, con cariño de su familia.

Para saber más consultar o comprar los siguientes libros en cualquier librería de Tarifa:

TERÁN REYES, Francisco Javier: “Tarifa y su Historia Menuda”, Editorial Imagenta, 2011 ISBN: 978-84-938776-0-6


TERÁN GIL , Jesús: “Nuestra Señora de la Luz: la patrona más meridional de Europa” . Editores, Tarifa : Concejalía de Cultura, 2000País: Español ISBN: 84-930205-2-4.




miércoles, 24 de agosto de 2011

MENUDO LIBRO DE TARIFA



Tarifa y su historia menuda
por Francisco Javier Terán Reyes




Reseñas literarias




El pasado día 15 de julio fue presentado por
Ildefonso Sena el libro de nuestro colaborador
Francisco Javier Terán titulado TARIFA Y SU HISTORIA
MENUDA. El acto, se celebró en el archivo municipal
Jesús Terán Gil (Biblioteca Municipal) y el autor
estuvo acompañado por familia, amigos y un sinfín de
vecinos tarifeños que abarrotaron la sala.
Ildefonso Sena, que ha escrito el prólogo, y su
hermano Chus hablaron brevemente sobre este libro
y Fran tuvo la ocasión de recordar a su padre, a
quien está dedicada su obra. También hubo un momento
muy emotivo cuando se dirigió a su compañera
Isabel y a su madre con unos ramos de flores en
agradecimiento al apoyo que le prestan en su labor
como historiador de nuestra ciudad.
El libro que nos presenta promete ser un éxito
de ventas ya que está redactado con rigor histórico
pero también lleno de las anécdotas. No es para
eruditos, es un libro de “Historias Menudas” para
que pueda ser disfrutado por todos aquellos que
quieren rememorar a los tarifeños más afamados y
aprender sobre la historia de Tarifa.
Fran alude a personajes que todos tenemos en
nuestro recuerdo. Así quedan retratados en sus páginas,
por ejemplo, los principales barberos como el
maestro Miguel junto al castillo, Rafael Gurrea en la
Calzada, Chan en la calle de la Luz, Meléndez en el
Arco de Jerez y un largo etcétera.
En sus páginas tampoco podía faltar la Virgen de
la Luz, nuestra patrona, la construcción de la Iglesia
de San Francisco, primero, y la de San Mateo,
después, cuyas curiosidades ha escrito con un gran
rigor histórico.
Del repaso que hace por las calles y las plazas
de Tarifa seguro que muchos de nosotros tenemos
todavía que aprender sobre las razones de los nombres,
la arquitectura y un sinfín de datos, todos
ellos basados en sus investigaciones pero también
en el importante archivo que ha heredado de nuestro
querido vecino, su padre, Jesús Terán quien trabajó
con tesón para documentar todo lo que se refería
a Tarifa.
También hay un capítulo que está dedicado a la
gente del campo como un homenaje a sus propios
antepasados. Son páginas fáciles de leer y él revive
sus recuerdos con mucha emotividad y lleno de
orgullo.
Es prácticamente imposible describir la sensación
que produce tanta información contada de unaforma amena. Esperamos que no sólo guste a los
tarifeños porque, a buen seguro, será un libro atrayente
también para quienes nos visitan y gustan de
la historia y sus anécdotas.
Al final de la presentación, Fran tuvo la oportunidad
de firmar algunos ejemplares a cuantos desearon
acercarse a él y hacerse con los primeros libros.
Fue tanto el éxito que se agotaron y algunos tuvieron
que esperar hasta el sábado para encontrarlo
en las librerías.
Desde estas líneas queremos desear a nuestro
colaborador mucho éxito de ventas y, quien sabe, sucesivas
reediciones. También esperamos que pronto
se ponga a trabajar en un nuevo libro para seguir
poniendo a nuestro alcance la historia de Tarifa. A
ustedes les animamos a buscar el libro y les deseamos
que disfruten tanto como nosotros.

fuentes: TARIFA ACTUALIDAD

viernes, 5 de agosto de 2011

viernes, 24 de junio de 2011

INVITACION LIBRO "TARIFA Y SU HISTORIA MENUDA"





El próximo 15 de Julio, Viernes a las 20:30 presentaré mi primer libro de Historia de Tarifa. Será en el archivo municipal Jesus Terán Gil, es decir la actual Biblioteca. Estais todos invitados. En el libro podrán verse antiguos alumnos de don Jose el Gordo; los trabajadores de Charo la del punto; bares antiguos y barberias de las de antes y todo un recorrido menudo por la historia de Tarifa, que espero, no deje indiferente a nadie. Un libro hecho desde la humildad y bondad para Tarifa y en homenaje particular a Jesus Terán Gil y familia.

He intentado a través de 33 capítulos que la Historia de nuestra ciudad sea contada de una manera cercana, fácil de entender y amena.

Por ello me encantaría que me pudiesen acompañar en esta fecha tan especial para mí.
Con cariño y bondad histórica
Fran Terán

miércoles, 22 de junio de 2011

El historiador tarifeño Francisco Javier Terán publica su primer libro de historia

El historiador tarifeño Francisco Javier Terán publica su primer libro de historia

• Tarifa y su historia menuda es una recopilación de hechos históricos ocurridos en la ciudad contados a lo largo de 33 capítulos en clave de crónica y con una prosa sencilla, amena y fácil de leer

Redacción

Bajo el título de Tarifa y su historia menuda pronto estará en las librerías el primer libro sobre la historia local del tarifeño Francisco Javier Terán Reyes, editado por Imagen y Comunicación Tarifa SL (Imagenta). La obra, que se encuentra en pleno proceso de impresión, consta de 292 páginas y va precedida de una carta o nota del prestigioso hispanista de origen irlandés, nacionalizado español, Ian Gibson, con quien el autor mantiene relaciones de amistad.

Tarifa y su historia menuda es una recopilación de hechos históricos ocurridos en la ciudad contados a lo largo de 33 capítulos en clave de crónica y con una prosa sencilla, amena y fácil de leer.

Según el propio autor, su obra pretende “dar a descubrir y valorar la riqueza patrimonial explorando la singula¬ridad de Tarifa y de su entorno. A través de un breve itinerario por las calles, el visitante po¬drá adquirir una visión de la evolución históri¬ca de la ciudad en su conjunto.
Todo un recorrido plagado de anécdotas, tes¬timonios orales y curiosidades que sin lugar a duda, nos harán despertar la otra mirada de Tarifa.
Serán sus calles y monumentos quienes nos cuenten una larga historia. La historia peque¬ña, la historia menuda, pero historia. Cual¬quier esquina o callejón guarda el secreto de infinidad de biografías anónimas, de recuerdos compartidos que no esperan ser descubiertos más que por sus propios portadores”.

Sostiene Fran Terán que no pretende “despertar al tiempo, sino asomarme al balcón de su recuerdo. Un recuerdo que actúa como coartada que se nos queda impregnada en la memoria y donde las calles dejarán de ser un simple camino de vuelta”.

Francisco Javier Terán Reyes es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Granada. Presidente de asociación sociocultural “Baluarte-Tarifa”, ha colaborado con numerosos trabajos y artículos en diversas revistas, como la de estudios tarifeños Aljaranda, de cuyo consejo de redacción forma parte.


Fuente: Redacción
Fecha: 22/06/2011

viernes, 25 de febrero de 2011

ORIGEN DEL NOMBRE DE ALGUNAS DE NUESTRAS CALLES


Por: Francisco Javier Terán Reyes. Historiador Local.

Todo tiene un por qué y un origen. Las calles, nuestras calles no iban a ser menos. Cada rótulo que lleva una calle, plaza o plazoleta de Tarifa tiene su por qué, no están puestos por gusto. Detrás de cada nombre de nuestras calles hay una historia, una historia a veces local, que es la historia que los tarifeños debemos conocer, porque le da sentido e identidad propia En estas calles de aspecto morunos se esconden cientos y cientos de biografías anónimas que esperan ser descubiertas por el caminante.

Haciendo un imaginario recorrido turístico por nuestras calles podemos conocer el origen de nuestras calles. Comenzaremos desde la parroquia Mayor de San Mateo, actualmente es la parroquia más moderna de Tarifa que comenzó a construirse en el año 1528 a expensas del primer Marqués de Tarifa y Adelantado Mayor de Andalucía, don Fadrique Enríquez de Ribera. Este don Fadrique era hijo de don Per Enríquez y doña Catalina de Ribera. Pero ocurrió que los tarifeños le pusieron un pleito al marqués y le escribieron al rey Felipe II para que le quitara el señorío, lo que consiguieron. Entonces el marqués paralizó la obra de la parroquia, por lo que tuvieron que continuarla los tarifeños con mil apuros. Este es el motivo de su tardanza, pues se finalizó en 1555, aun cuando ya en 1539 se administraba sacramentos en ella.
La portada es de dos siglos después, ya que se hizo en 1778, gracias a un regidor o alcalde de aquella época llamado Isidro de Peralta y Roja. Éste mismo señor acometió las obras de reforma en la muralla que rodea la ciudad y aun existe una lápida en el torreón llamado de los Maderos que así lo certifica. Este torreón es el mismo que está junto al túnel del desagüe del arroyo del Angorrilla, también llamado arroyo de Papel, porque junto a él pudo encontrarse una fábrica de celulosa para hacer papel que se nutría de los eucaliptos sembrados en el Olivar. Y este Olivar era así llamado por los olivos que también hubo para producir aceite y que molturaban sus aceitunas en una almazara o molino de aceite.

Junto a esta parroquia mayor, están calles como Independencia, General Copons y Asedio, todas ellas en conmemoración al Sitio de Tarifa, cuando los franceses tenían sitiada la ciudad en 1811 hasta el 5 de enero de 1812, por lo que hay una placa conmemorativa en aquella parte de la muralla junto a donde se encuentra la Guardería Infantil.

Famosa plaza es la de los Perdones, se llamó Batalla del Salado; Plaza de Sagasta y últimamente plaza de Oviedo en homenaje al batallón de Oviedo; y el título de la Plaza del Perdón lo coge, porque cuando siglos atrás los reos o prisioneros que llegaban a unas cadenas que habían puestas, como en muchos sitios, por ejemplo en Sevilla, y las traspasaba, quedaban perdonado de cualquier delito que se le imputase. Ya por Privilegio de Alfonso XI de fecha 3 de Octubre de 1333 se concede a Tarifa el derecho de asilo. Esto era porque Tarifa al vivir cerca de los árabes y ante el temor de invasión, era necesario mucha gente para defenderla, así por medio de este privilegio se concedía el perdón de cualquier querella pasada, a todo aquél que viniese a Tarifa y permaneciese un año y un día. En ese mismo distrito existe el Barrio del Moral, que debe su nombre a un moral que había en una de sus casas.

Por ese mismo lugar está la calle de San Mateo, que es la misma que se llamó coronel Moscardó y que anteriormente tuvo el nombre de la calle Privilegios. Pienso yo que como homenaje a esos Privilegios concedidos por don Sancho IV el Bravo a nuestra ciudad. También allí cerquita se encuentra la calle obispo Calvo y Valero, que comunica con una placita coqueta que alberga las casas más antiguas registradas en Tarifa.

Hay calles que llevan una relación entre sí, como son la calle de la Cilla, por el almacén de la Cilla, que no era otra cosa que una cámara donde se recogían los granos de trigo y que permitía que esos granos, pasara por la calle de los Silos y del Peso; En la primera se almacenaban los granos del campo en grandes silos (de ahí su nombre) y de allí iban a parar al mercado donde debían de ser pesados. Curioso resulta que en una de las casas de la calle Peso, aun se conserva en una de sus vigas, el gancho del cual pendía la romana que pesaba el grano.

Otras calles nos recuerdan nombres de santos, de patrones, etc. Nuestra Señora de la Luz. Es la única calle de Tarifa que no ha cambiado de nomenclátor a través de los tiempos, siempre, con la monarquía, con la república, con la dictadura, ¡siempre, siempre fue Calle de la Luz!

Luego están las Calzadas, donde aparecen la famosa calzada de San Mateo, la de Solís; y la Calzada del Hospital., entre otras. Fue en el año 1863 cuando se le puso el nombre de Sancho IV, a una de éstas.
Allí mismo junto al Hospital existía la calle Luz Muñoz, hoy desaparecida por encontrarse dentro del recinto de la Residencia de Ancianos y que su nombre fue el de la calle Cuna, que tenía como principal misión recoger a los niños que eran abandonados.

Grandes Plazas tiene Tarifa, tal es el caso de la Plaza San Hiscio (uno de los tres patrones de Tarifa, junto con San Mateo y la Virgen de la Luz), siempre fue la plaza del Perulero. El Perulero era regidor de la ciudad, se llamaba don Juan Fernández Riofrío y era portugués de nacimiento. Indiano de Perú este señor trajo aves parlantes y exóticas de su país, tales como loros, cacatúas, etc. y con el sol colgaba esas aves en el callejón. Ello originó un gran trasiego de personas que acudían a ver el evento, ya que era digno de ver tal espectáculo de aves parlantes y colorido plumaje.

Muchas son las calles que he omitido por cuestión de espacio, pero no puedo dejar de citar las calles más antiguas de Tarifa, las cuales se encuentran en el Barrio de Aljaranda y en el Barrio de Almedina, tales como Amor de Dios; las tres caídas, amargura, de Jesús, todas, todas evocadora de un perfecto vía crucis, cual si se tratase de las calles laberínticas de Jerusalén. Porque hay que recordar que por allí, se encuentra la Iglesia de Santiago, la iglesia del Jesús, donde se daba culto a una de las tallas más famosas de Tarifa, me refiero a nuestro padre Jesús del Nazareno .Éste parecía ser custodiados por todos los marineros que allí vivían.

El resto de las calles, sobretodo, del Barrio Fuera, son más modernas, aun cuando existen, calles como la actual San José, que se llamó calle de la Tenería por una fábrica de curtido de pieles. O la actual calle Amador de los Ríos que fue Conde Niebla.
También hubo por allí la calle de la Paloma y las famosas casitas de Papel, llamada así diez números de esa vía porque en esos tiempos, al no poseer el ayuntamiento de dinero abultado, el arquitecto presentó la maqueta realizada en papel.
Otras calles más se cambiaron de nombre y desaparecieron. Y al hablar de desaparecer hubo calles que se perdieron invadidas por las edificaciones, por ejemplo el callejón del Borrico y otra que existió en la calle San Francisco, que hoy es un patio de vecinos junto a la famosa farmacia de Checa y que llegaba hasta el hospital de la Concepción, el llamado “Hospitalito”, que es donde estuvo el patio de Naranjo el fotógrafo.
Por último otra calle con solera que aunque estuvo cerrada pudo rescatarse, me refiero a la calle Pozo, llamada así por el pozo existente que se conserva en sus inmediaciones. Y la bonita y coqueta calle cerrada al vía pública llamada San Juan, ahí cerquita de la Ranita.
No pretendo despertar al tiempo con este breve recorrido, sino simplemente asomarme al balcón de su recuerdo.
www.baluartetarifa@hotmail.com